Cripta de la Capilla de Nuestra Señora de la Candelaria
La Capilla de Nuestra Señora de la Candelaria alberga en su subsuelo uno de los hallazgos arqueológicos más fascinantes de la Lima subterránea. Este espacio, que permaneció oculto durante siglos, ofrece una ventana única a las prácticas funerarias y la organización social de la época colonial posterior al siglo XV.
El Redescubrimiento de un Espacio Sagrado
El hallazgo de la cripta no fue planificado, sino producto del azar durante los trabajos de remodelación del piso de la capilla,. Los operarios advirtieron el hundimiento de una placa de mármol en el ingreso; al removerla, quedó al descubierto una zona de derrumbe antiguo que ocultaba una escalera de ladrillos. Esta conducía a un recinto con techo abovedado y diversas subdivisiones internas, colmado de escombros y objetos antiguos.
Ante la importancia del descubrimiento, el Proyecto Arqueológico Histórico Basílica Catedral de Lima (PAIBHFP) inició una investigación exhaustiva el 13 de junio de 2011. El objetivo principal fue el registro, recuperación e inventariado de los restos y artefactos distribuidos en cinco tumbas principales.
Historia y Propósito: La Cofradía de los Zapateros
Originalmente, este emplazamiento fue concebido como un espacio sepulcral exclusivo. Según las referencias históricas, la capilla era administrada por la Cofradía de los Zapateros. Por lo tanto, la cripta estaba destinada a albergar a los miembros de dicha cofradía, así como a benefactores, fieles y devotos de la Virgen de la Candelaria. Ser enterrado en este «espacio santo» era considerado un privilegio para las familias de la época.
Hallazgos Arqueológicos y Población
La investigación permitió identificar a un total de 70 cuerpos, de los cuales se recuperaron 33 para su análisis (incluyendo hombres, mujeres, adolescentes y niños). La distribución en las cinco tumbas registradas fue la siguiente:
- Tumba 1: 12 cuerpos (8 adultos y 4 niños).
- Tumba 2: 15 cuerpos (8 adultos y 7 niños).
- Tumba 3: 16 cuerpos (8 adultos y 8 niños).
- Tumba 4: 11 cuerpos (9 adultos y 2 niños).
- Tumba 5: 16 cuerpos (10 adultos y 6 niños).
Uno de los hallazgos más conmovedores entre los escombros fue la escena de una madre enterrada con su hijo recién nacido en brazos, lo que evidencia el carácter humano y social de este recinto funerario.
Rituales y Costumbres Funerarias
El análisis de los contextos funerarios reveló patrones constantes en el tratamiento de los difuntos:
- Posición: La mayoría de los cuerpos presentaban un patrón de enterramiento en decúbito dorsal (boca arriba), con los brazos semiflexionados sobre el pecho o la pelvis.
- Vestimenta y Adornos: Se encontró un uso recurrente de anillos en las manos (tanto en adultos como en niños) y restos de mortajas, hábitos o lienzos. Es notable la presencia de calzado, con vestigios de suelas de cuero y tela.
- Tratamiento del cuerpo: Se evidenciaron ataduras de tela con nudos que sostenían las junturas de los pies y las rodillas.
- Entierros Infantiles: Muchos de los niños fueron depositados en cajas de madera de forma romboidal, la mayoría de carácter secundario.
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