Orígenes y Fundación
La capilla fue fundada originalmente en 1545 por Nicolás de Ribera y su esposa, Elvira Dávalos y Solier, como un espacio para su entierro y el de sus descendientes. Para dotarla, el matrimonio donó cuatro casas con sus tiendas en la calle de la Carrera (hoy Jirón de la Unión), cinco vacas preñadas y una casulla de terciopelo carmesí.
Aunque inicialmente estuvo ubicada junto al retablo de la Virgen en la primitiva catedral, fue trasladada a su emplazamiento actual —la quinta capilla de la nave lateral derecha— tras la reedificación del templo a principios del siglo XVII.
El Legado de Nicolás de Ribera "el Viejo"
Nicolás de Ribera fue un personaje central de la conquista: uno de los Trece de la Fama en la Isla del Gallo y el primer alcalde nombrado por Francisco Pizarro tras la fundación de Lima en 1535. Su lealtad a la corona y su papel conciliador en las guerras civiles marcaron los primeros años del virreinato.
En la década de 1930, con motivo de los 400 años de fundación de la ciudad, se remodeló la capilla y se trasladaron los féretros de Ribera y su esposa desde la cripta subterránea a una hornacina en el muro lateral izquierdo, confirmándose la autenticidad de sus restos mediante investigaciones científicas.
Riqueza Artística y Retablos
La capilla alberga piezas que ilustran la transición entre distintos estilos artísticos:
- Retablo Principal: Proviene de la antigua capilla del Señor del Consuelo. Es una obra de 1784 que representa el tránsito del barroco al neoclásico, conservando el movimiento decorativo de la «rocalla» pero recuperando el uso de columnas clásicas.
- Retablo-Sepulcro del Conde: Dedicado a José Damián Ceballos Guerra, conde consorte de Santa Ana. Corresponde al barroco limeño del siglo XVIII y destaca por la escultura orante del conde (atribuida a Baltasar Gavilán o Baltasar Meléndez), quien aparece vestido de luto y con peluca al estilo francés.
- La Reja de Madera: Es la única capilla de la Catedral que conserva intacta su reja original de madera del siglo XVII. Fue contratada en 1628 con los maestros Juan Martínez de Arrona y Pedro Carrasco, y está coronada por los escudos heráldicos de las familias Ribera y Dávalos.
Iconografía y Escultura
En su interior se custodian imágenes de gran valor devocional y artístico:
- San Juan Evangelista: Escultura del patrón de la Catedral, obra de Martín Alonso de Mesa (1623). Destaca por su composición frontal renacentista que ya anuncia el barroco en el movimiento del brazo y el pie apoyado sobre un águila.
- Santa Catalina de Alejandría y Santo Domingo de Guzmán: Esculturas en madera dorada provenientes del Monasterio de la Concepción, también talladas por Martín Alonso de Mesa en el primer tercio del siglo XVII.
- Pinturas: Destacan óleos del siglo XIX de Santa Ana (madre de la Virgen María y quien da nombre a la capilla) y San Joaquín, además de una lámina de cobre flamenca de «El Salvador» (ca. 1600-1630).
Históricamente, la capilla ha servido como el panteón de los descendientes de Ribera, incluyendo a los Condes de Santa Ana de las Torres, título iniciado por Nicolás Dávalos de Ribera en 1684. El patronazgo familiar se determinó como perpetuo, vinculando la historia de una de las familias más ilustres de Lima con el corazón espiritual de la ciudad.
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