Esta capilla alberga el retablo barroco traído de la desaparecida Iglesia Nuestra Señora de Belén, dedicado al segundo arzobispo de la ciudad, que pasó 17 años en viajes pastorales como misionero en las regiones de San Martín, Amazonas, Huánuco, Cajamarca, Junín, Áncash, Ica y Lambayeque, donde falleció. Aprendió a hablar quechua, aymara y dialectos de la selva para poder administrar los sacramentos de bautizo y confirmación en las propias lenguas de los naturales de los lugares que visitaba. En dicho altar se exhibe la reliquia del santo, y algunas imágenes que representan su trabajo de evangelización: dos esculturas arrodilladas representando a nativos de la sierra y selva peruana, así como pequeñas esculturas de santos que lo acompañan: Santa Rosa, San Bernardo, San Francisco Javier.
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