Primer Domingo de Adviento

28/11/2025
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Este 30 de noviembre, con el Primer Domingo de Adviento, la Iglesia da inicio a un nuevo Año Litúrgico, inaugurando un tiempo especialmente significativo para la vida cristiana: el Adviento. Este período nos invita a detenernos, a mirar el corazón y a prepararnos espiritualmente para la celebración del nacimiento del Señor en la Navidad.

El Adviento no es solo una cuenta regresiva hacia una fecha festiva, sino un camino interior de espera activa y esperanzada. Es el tiempo en el que los cristianos somos llamados a renovar la fe, a vivir con mayor vigilancia espiritual y a abrirnos a la presencia de Dios que viene a nuestro encuentro.

A lo largo de estas cuatro semanas, la liturgia nos propone lecturas y signos que nos recuerdan la doble dimensión del Adviento: la espera del nacimiento de Jesús en Belén y la esperanza de su venida definitiva al final de los tiempos. Ambas realidades nos impulsan a vivir con mayor compromiso cristiano en el presente, siendo testigos de esperanza, justicia y caridad.

Uno de los signos más representativos de este tiempo es la corona de Adviento, con sus cuatro velas que se van encendiendo progresivamente cada domingo. Su luz creciente simboliza a Cristo, la Luz del mundo, que disipa las sombras y renueva la esperanza en medio de la vida cotidiana.

Desde la Catedral de Lima, el inicio del Adviento marca también un llamado a la comunidad a vivir este tiempo con recogimiento, oración y solidaridad, preparándonos no solo para celebrar la Navidad, sino para acoger a Cristo que nace en el corazón de cada persona y en la vida de nuestra sociedad.

El Adviento nos recuerda que Dios cumple sus promesas y que la espera cristiana nunca es pasiva: es una espera confiada, vigilante y comprometida, que nos dispone a recibir al Señor con un corazón renovado.

Recuerda cuidar la Catedral, considerando las siguientes restricciones:

Gracias por ayudarnos a mantener el orden.